Te invento mil canciones y en mis brazos te dormís. Ya no recuerdo quién solía ser antes de verte, simplemente suspiro ese instante. Y mientras sueño más te pienso y hasta tu nombre escribo en el aire. Te vi, cerré los ojos y los volví a abrir. Sos de verdad.
Tanto te esperé, desde ese día que en vez de tirar la toalla me la jugué. Todas mis oraciones empezaban igual: "Cuando yo tenga hijos...".
Así estamos hija. Acá. Hoy.
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